La vacunación periódica de perros y gatos continúa siendo la principal herramienta para prevenir la rabia, una enfermedad viral que puede transmitirse a las personas mediante mordeduras, arañazos o el contacto de saliva infectada con heridas abiertas.
Aunque es prevenible, la rabia resulta mortal en casi todos los casos una vez aparecen los síntomas. Por esta razón, especialistas recomiendan mantener al día el esquema de vacunación de los animales domésticos y acudir inmediatamente a un centro de salud ante cualquier posible exposición.
La vacunación masiva de los perros puede evitar entre el 95 % y el 99 % de los casos de rabia en humanos, debido a que estos animales representan una de las principales vías de transmisión de la enfermedad.
Los expertos también advierten que las comunidades alejadas y con acceso limitado a servicios veterinarios presentan mayores riesgos, ya que muchos animales nunca reciben vacunas ni atención preventiva.
Además de garantizar la inmunización, los dueños responsables deben evitar que sus animales circulen sin supervisión y comunicar a las autoridades cualquier comportamiento extraño, como agresividad repentina, salivación excesiva, dificultad para caminar o cambios bruscos de conducta.
La prevención depende de la responsabilidad ciudadana y de políticas públicas que aseguren campañas de vacunación gratuitas, permanentes y accesibles en todas las comunidades.

