España.– Viajar con una mascota fuera de la Unión Europea puede convertirse en un proceso largo y costoso. Las autoridades españolas recomiendan iniciar los trámites con varios meses de anticipación, debido a que cada país establece requisitos sanitarios diferentes y cualquier incumplimiento puede impedir el regreso del animal.
España cuenta con alrededor de 15 millones de animales de compañía. El aumento de los viajes se refleja en los certificados emitidos para trasladarlos fuera del país, cuya cantidad se duplicó desde 2022 hasta alcanzar los 18,363 en 2025.
El proceso comienza con una revisión veterinaria para comprobar el pasaporte del animal, las vacunas y la desparasitación. La mayoría de los países exige tener vigente la vacuna contra la rabia, aunque algunos solicitan pruebas y tratamientos adicionales.
Una de las mayores dificultades ocurre al regresar a territorio europeo. La Unión Europea exige una prueba de anticuerpos contra la rabia para los animales procedentes de países considerados de mayor riesgo. El análisis debe realizarse al menos 30 días después de la primera vacunación y 90 días antes del retorno.
La certificación oficial realizada por los inspectores públicos no tiene costo, pero las consultas, pruebas y documentos gestionados por los centros veterinarios pueden representar un gasto de entre 50 y 250 euros.
Los animales que regresen sin cumplir los requisitos podrían ser devueltos al país de procedencia o permanecer aislados bajo vigilancia oficial. En los casos en que ninguna de esas medidas resulte posible, la normativa contempla incluso la eutanasia.
Las autoridades aconsejan realizar la prueba de anticuerpos antes de abandonar España y confirmar previamente las condiciones de entrada y salida establecidas por el país de destino.

