Con la llegada de las altas temperaturas, muchos tutores consideran cortar completamente el pelo de sus perros para ayudarlos a mantenerse frescos. Sin embargo, eliminarlo a ras puede afectar su capacidad natural para regular la temperatura y dejar su piel expuesta a quemaduras solares.
A diferencia de las personas, los perros se refrescan principalmente mediante el jadeo. Su pelaje también cumple una función protectora, ya que actúa como aislante frente al calor y reduce la exposición directa de la piel a los rayos solares.
Los cuidados deben adaptarse al tipo de pelo de cada animal. Los perros de pelo corto generalmente no necesitan cortes, mientras que aquellos con pelaje medio pueden requerir pequeños recortes en zonas donde se acumula mayor suciedad, como las patas. En los perros de pelo largo es posible reducir la longitud, siempre evitando cortes excesivamente bajos.
El cepillado frecuente es una de las medidas más importantes durante el verano. Esta práctica permite retirar pelo muerto, residuos y nudos que pueden impedir la correcta ventilación del pelaje y aumentar la sensación de calor.
Los baños también pueden ser necesarios después de una visita a la playa, una caminata o el contacto con arena, cloro y polvo. No obstante, bañarlos diariamente puede afectar la protección natural de su piel. Como referencia general, se recomienda no hacerlo más de una vez cada tres semanas, salvo indicación veterinaria o una necesidad específica.
Además del cuidado del pelaje, los perros deben disponer de agua fresca, sombra y espacios ventilados. También se recomienda evitar los paseos durante las horas de mayor calor y consultar a un veterinario ante jadeo excesivo, debilidad, desorientación u otros posibles signos de golpe de calor.

