¿Qué pasa con una mascota cuando su dueño muere?

La muerte de una persona puede dejar a perros y gatos en una situación de incertidumbre. Sin una planificación previa, algunos terminan pasando de familiar en familiar, ingresando a refugios o, en el peor de los casos, abandonados.
Santo Domingo, República Dominicana. — Cuando una persona muere, sus familiares comienzan a organizar documentos, propiedades y pertenencias. Sin embargo, muchas veces queda fuera de esa planificación un integrante que dependía completamente de ella: su mascota.
Cuando nadie puede hacerse responsable
El problema surge cuando ningún familiar puede o desea asumir el cuidado del animal. Un perro o un gato que durante años tuvo alimentación, atención veterinaria y un hogar puede encontrarse repentinamente sin la persona que garantizaba todas sus necesidades.
En esas situaciones, familiares, amigos, rescatistas y organizaciones de protección animal suelen convertirse en la alternativa para evitar que la mascota termine abandonada.
En República Dominicana, la Ley 248-12 sobre Protección Animal y Tenencia Responsable establece disposiciones dirigidas a proteger a los animales frente al abandono, el maltrato y otras situaciones que afecten su bienestar.
Planificar también es proteger
Los propietarios de mascotas pueden anticiparse conversando con familiares o personas de confianza sobre quién asumiría el cuidado del animal en caso de fallecimiento.
También es recomendable dejar información sobre su alimentación, vacunas, medicamentos, veterinario, comportamiento y cualquier condición especial que requiera atención.
Cuando sea posible, también pueden establecerse previsiones económicas y legales para contribuir con los gastos futuros del animal.
La decisión no debe limitarse a encontrar a alguien que lo reciba, sino a garantizar que esa persona quiera y pueda asumir su cuidado durante el resto de su vida.
Las mascotas también enfrentan cambios
La ausencia de su propietario puede significar para el animal un cambio repentino de hogar, horarios, personas y rutinas.
Por eso, pensar con anticipación qué ocurrirá con una mascota si su dueño falta también forma parte de la tenencia responsable.
Si forman parte de nuestra familia mientras estamos vivos, su futuro también debería formar parte de nuestros planes.
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