La presencia de perros en oficinas ha pasado de ser algo poco común a convertirse en una práctica adoptada por algunas empresas que buscan mejorar el bienestar de sus empleados.
Diversos estudios han encontrado que tener perros cerca durante la jornada puede ayudar a reducir el estrés, favorecer pequeñas pausas y facilitar la interacción entre compañeros.
También puede beneficiar a quienes pasan muchas horas fuera de casa, al permitirles permanecer cerca de sus mascotas.
Sin embargo, ser pet friendly no significa simplemente permitir animales dentro de una oficina.
Las empresas deben considerar alergias, miedo a los perros, ladridos, higiene, comportamiento y posibles conflictos entre mascotas. Además, el ambiente laboral debe ser cómodo también para el animal.
Por eso, suelen recomendarse reglas claras: vacunas al día, buen comportamiento, áreas permitidas y espacios donde el perro pueda descansar.
Aunque todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que llevar mascotas a la oficina aumenta directamente la productividad, sí hay investigaciones que relacionan su presencia con menor estrés y una mejor experiencia laboral.
El reto está en encontrar un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores, las necesidades de la empresa y la comodidad de los animales.

